lunes, 12 de mayo de 2008

Chicha, cerebro y paleopatologías (y III).

Así que tal vez incorporar unos buenos chuletones a la dieta fue lo que hizo que nos saliera el bulto que tenemos encima de los hombros como nos salió. Se han reconocido algunas paleopatologías (tener la cabeza encima de los hombros no lo es, claro) en estadios muy tempranos de la evolución humana. La más antigua se ha registrado en “Abel”, un Australopithecus bahrelghazali recuperado en el sitio de Koro Toro (Tchad), datado en 3.5-3 M.a., y en el que se observan muchas deficiencias del esmalte dentario, incluida la hipoplasia, para las que se argumentan fiebres recurrentes o episodios de stress nutricional, aunque las causas en humanos modernos pueden ser muchas, desde ambientales a genéticas (Brunet et al. 2002). En otro individuo juvenil, también australopiteco, pero en este caso africanus, procedente del miembro 4 de la cueva sudafricana de Sterkfontein (3-2.5 M.a.) se han visto alteraciones relacionadas con una periodontitis prepubertal (Ripamonti 1988).

Pero seguramente la paleopatología más conocida de entre las más antiguas registradas, y relacionada con el consumo de proteína animal, se corresponde con una tradicionalmente supuesta hipervitaminosis de tipo A crónica, atestiguada en restos de un adulto, seguramente hembra, de Homo ergaster/erectus del yacimiento de Koobi Fora (KNM ER 1808), con una antigüedad de 1.6 M.a, generada por una también supuesta ingesta de hígado crudo (Walker et al. 1982). Los efectos nocivos de la ingesta excesiva de esta vitamina se han conocido en el último siglo. Los exploradores polares relataron la aparición de un estado de toxicidad aguda tras la ingestión de hígado de oso polar, de foca o de los perros husky de los que se servían, pero no fue hasta 1942 que se identificó la vitamina A como el componente tóxico de esos hígados (100 grs. de hígado de un herbívoro actual contiene 44.000-50.000 IU de vitamina A, mientras que 100 grs. de hígado de carnívoro contienen 1.3-1.8 por 10 elevado a 6 IU). Si el diagnóstico es correcto ¿cómo ingirió esa cantidad de vitamina A el homínido de Koobi Fora? Walter y sus colaboradores indicaban que en ese yacimiento la utilización de artefactos es 200.000 años anterior a la existencia del espécimen 1808, y que en ese período se debieron dar importantes cambios en la dieta de los homínidos, con un aumento del consumo de carne, y que llevaría tiempo conocer qué partes de qué animales podía resultar peligroso comer. En su opinión era improbable que la hipervitaminosis se debiera a la ingesta de hígado de herbívoros, pero si sería bastante posible con una dieta que contuviera hígado de carnívoro (crudo, porque no hay evidencias del uso del fuego en ese momento) obtenido como resultado de interferencias como las que se observan hoy entre especies de carnívoros y que pudieron darse cuando los primitivos homínidos empezaron a competir directamente con ellos.

No obstante, después de aquel estudio se han planteado otras posibilidades para el origen de esa hipervitaminosis, como por ejemplo el consumo de larvas de abejas (Skinner 1991), e incluso que la patología, comparada con casos contemporáneos de infección de Treponema pallidum sea indicativa de yaws (Rothschild y Rothschild 1996), como también parece atestiguarse en un fémur humano de 500.000 años recuperado en Italia (la yaws es una enfermedad no venérea causada por un treponema, muy difícil de distinguir de la sífilis porque causa lesiones muy similares), o de anemia falciforme, en interpretación de Kellei Jefferson (2004), lo que a su vez le lleva a plantear la posibilidad de que la malaria pudiera haber sido una plaga para la “humanidad” desde al menos 1.7 M.a.

domingo, 11 de mayo de 2008

Movimientos migratorios de los homínidos.

Reproducimos tal cual una entrevista realizada a J.M. Bermúdez de Castro por el diario "La Opinión de Zamora".
"Los restos humanos más antiguos de Europa aparecieron en Atapuerca y están datados de hace 1,2 millones de años. Sus orígenes más profundos están en Africa, en aquellos grandes movimientos migratorios desde aquel continente, pero los más próximos en Asia, su primer asentamiento", indica José María Bermúdez, codirector de Atapuerca.
- ¿Los nuevos hallazgos de Atapuerca, que sitúan al ser humano en 1,2 millones de años, implican que aquellas migraciones que llegaron desde Africa a Europa no se produjeron o que los que existen en Atapuerca proceden de aquellos africanos que ya estaban asentados en el continente europeo?
- Efectivamente, han tenido una etapa euroasiática. Hay una primera salida de Africa documentada -puede haber más- con 1,8 millones de años, o alrededor de los 2 millones. Esas poblaciones salen de Africa, se van moviendo por su territorio, van hacia el Norte y llegan a Euroasia, a la zona de Líbano, Siria, la República de Georgia. A partir de ahí, los movimientos comienzan hacia el Este y el Oeste, se expanden poco a poco por la zona Sur de Asia porque es una especie tropical. Fuimos capaces de llegar hasta el Norte a medida que avanzamos en tecnología: fuego, pieles para vestir, etc.
- ¿En esos desplazamientos el ser humano persigue algo, siente una necesidad de explorar o las condiciones climáticas le obligan?
- Esa es una de las preguntas que nos hacemos y para la que no hay una respuesta clara. Se discute mucho en los congresos el porqué van primero hacia el Norte y después hacia el Oeste; algunos decimos, bueno, quizá como ya comen carne van detrás de las presas; otros, piensan que no porque no hay tanto movimiento de presas. Se habla del clima, de que la vegetación posibilita el movimiento, pero los animales tienden a no desplazarse gratuitamente. Los humanos parece que sí, hemos sido siempre una especie de primates muy inquietos.
- ¿Cómo era el hábitat de esos primeros homínidos europeos?
- Ellos vienen de una zona tropical donde no hay estaciones, y esto es un problema, porque aquí tenemos estaciones, eso provoca que los alimentos no estén siempre disponibles y que se dependa de la carne y de otro tipo de alimentos no vegetales. Tuvo que haber una adaptación progresiva a la estacionalidad, este es un hándicap importante que los humanos superamos.
- Muchos se quedarían en el camino.
- Sí, podían recorrer al año medio kilómetro, que es mucho, si vas sumando al final de 10.000 años los tienes en la Península Ibérica. Son viajes muy cortos.
- ¿De cuántos humanos por grupo estamos hablando?
- De 25 ó 30 individuos. Esos grupos se tienen que reunir de cuando en cuando para el intercambio genético y evitar de forma natural la endogamia que provoca enfermedades.
- ¿Cómo vivían?
- Como nos gustaría vivir a todos: con tranquilidad, cazando, recolectando, con una vida pacífica y peligrosa porque éramos presas, no sólo depredadores. Sólo hace medio millón de años llegamos a un tamaño de inteligencia, de capacidad y tamaño suficiente para dejar de ser presas.

sábado, 10 de mayo de 2008

Clovis y cagarrutas otra vez.

Puntas Clovis


Aprovecho el comentario que ha hecho Dodger para dejar este colgajo. En el número de la revista Science de 23 de febrero de 2007, Ch. C. Mann (Clovis Technology Flowered Briefly And Late, Dates Suggest) hacía referencia a un artículo publicado en ese mismo número por M.R. Waters y Th.W. Stafford (Redefining the Age of Clovis: Implications for the Peopling of the Americas) y decía que los nuevos datos radiocarbónicos por ellos aportados implicaban que Clovis “fue una suerte de brillante flash […] que floreció a lo largo de Norteamérica durante un tiempo tan corto como 2 centurias hace alrededor de 13.000 años. Los nuevos datos también indican que Clovis es más tardío de lo que se pensaba, haciendo más difícil aceptar que fue lo primero en América”. Lo curioso es que en ese comentario al artículo Mann le había cargado al complejo Clovis 2.000 años más de lo que luego (o antes, no sé) decían Waters y Stafford. La fecha más antigua del complejo era la de 11080 años B.P. !!Y es que a veces se dicen las fechas de la misma manera que si fueran gratis¡¡

Y en relación con la cagarrutas, la primera noticia hablaba de 14.300 años, sí, pero la fecha más antigua obtenida es de 12.400. En cualquier caso no sé por qué me da que este yacimiento quizás sea un poco problemático. Se dice en la publicación que el conjunto lítico (útiles y elementos de debitado) sugieren que las ocupaciones del lugar fueron generalmente breves, y tienen muy pocos artefactos cronológicamente diagnósticos (es decir, que tienen pocos fósiles directores), y los pocos que tienen son fragmentos de puntas del tipo de las que aparecen en la zona durante el Younger Dryas (10.700 a 10.200 B.P.) y en el Holoceno inicial. En cambio las fechas radiocarbónicas sugieren que estuvo ocupado en el 12.400. Personalmente considero la serie de fechas algo inconsistente. La cagarruta 2, topográficamente al menos medio metro por debajo de la 5 (puede verse en el corte estratigráfico aportado en la publicación) es 2.400 años más reciente que ésta, de hecho es la más reciente de toda la serie. También hay que decir que mientras en los demás casos las dataciones obtenidas de las cacas y de otros restos tanto por Beta Analytic como por Oxford son bastante coincidentes, en ésta hay un desfase de más de 900 años (10.050 según el primer laboratorio y 10.965 para el segundo).

viernes, 9 de mayo de 2008

Güeñas pre-Clovis en Oregón.

Pues sí, se confirma. Como recordareís hace unas semanas dejamos un colgajo dando cuenta del hallazgo de una cuantas cagadillas fosilizadas en la cueva de Paisley, en Oregón. Concretamente se trataba de 14 cacas recuperadas en los niveles más bajos (más antiguos por tanto) del yacimiento que morfológicamente resultaban humanas (por su tamaño, forma, constituyentes, color), cuya presencia adelantaba en 1.000 ó 2.000 años el momento del poblamiento americano (siempre y cuando alguien pensara que los portadores del complejo tecnológico Clovis hubieran sido los primeros).

Pues bien, en el último número de Science, Gilbert y colaboradores publican un artículo sobre esos coprolitos. Les han hecho el ADN. Los 14 dieron positivo para ADNmt humano, cosa que en fin, podría haberse debido a que no fueron recuperados en condiciones de esterilidad (de hecho todos contenían SNPs característico de poblaciones europeas) pero en 6 se encontró SNPs diagnóstico de nativos americanos (haplogrupos A2 y B2). El hecho de que en los otros 8 coprolitos no se haya encontrado ADNmt nativo americano puede deberse, según explican, a diferencias en la conservación del ADN entre los distintos especimenes, a la posibilidad de que esas cacas no sean humanas, o a que estén demasiado contaminadas. Respecto a lo encontrado, ninguna de las 67 personas que han manipulado de una u otra forma esos coprolitos, de quienes también se ha obtenido su ADNmt, son fuente de los haplogrupos A y B, y la datación por AMS de esos restos ha dado unas fechas de entre 12.260 y 12.400 BP para tres de ellas, con lo que se confirmaría la presencia de humanos en la parte Norte del continente americano antes del complejo Clovis.
Tres de esos 6 coprolitos contienen ADNmt de cánido (muy similar al de zorro rojo, coyote, perro o lobo). También se han encontrado huesos de cánido en el nivel, de manera que la explicación es que aquellos humanos comieron cánidos, o los cánidos ocuparon la cueva (cuendo estuvo desocupada por los humanos), orinando directamente sobre esas cacas.

jueves, 8 de mayo de 2008

Chicha, cerebro y paleopatologías (II).

La Pingo
Pues eso, que no consigo recuperarme de lo del Paranthropus boisei. Lo había montado todo tan bien Vrba… y ahora va y…, lo que peor me sabe es que eso de “evolucionar en una línea para por si acaso” que decía el Patitas no le sirviera de nada. ¿Entonces? Las evidencias culturales de los coetáneos de P. robustus y P. boisei, los Homo habilis, se reducen a un conjunto de restos líticos que casi todo quisqui mandaría a cascarla por considerarlas simples pedruscos, aunque entonces fueran exponente de tecnología punta, pero no puede afirmarse de forma rotunda que “las primeras herramientas de piedra que han llegado hasta nosotros fueron fabricadas por Homo habilis”, o mejor, sólo por ellos. Es cierto que nunca hasta ahora ha aparecido una asociación exclusiva de herramientas y restos de P. boisei (siempre anda de por medio H. habilis), pero ahí están los parantropos, metidos en el ajo, y el estudio de la mano más completa de P. robustus conservada resolvió que tenían una capacidad manipuladora muy notable y que podrían haber estado en condiciones (anatómicas) de fabricarlas. Y quizá no sólo ellos. En Bouri, donde se recuperó el Australopithecus garhi, de 2.5 millones de años, se encontraron huesos de animales con marcas de corte, sin que las herramientas anden por ahí. Notable el hecho, porque si es por razones de asociación no hay mejor candidato para haberlas utilizado, y si las fabricó y utilizó se puede llegar más lejos: se las llevó consigo, lo que implica tener conciencia de hacer un uso diferido de ellas y, por tanto, un comportamiento previsor, algo muy humano, pero en un australopiteco. No hace mucho he leído que “es plausible que el manejo del fuego fuera un elemento esencial en la ‘conquista’ de la sabana abierta”. El fuego es una conquista más tardía que la nueva vuelta de tuerca climática de hace 2.5 millones de años. Las evidencias con fechas entre 1 y 1.5 millones de años son pocas, discutibles y discutidas (por más que el análisis de las anomalías magnéticas generadas por la combustiones lleve a Bellomo a distinguir entre fuegos naturales y antrópicos). Y no queda mucho más, sólo el cerebro. En el mismo sitio leí que “es razonable que la selección natural no favoreciera el aumento del cerebro entre los chimpancés o los australopitecinos, debido a los costes que ello apareja”. No cabe duda de que el cerebro es el órgano que más energía consume con diferencia, sin embargo el metabolismo basal (la energía requerida para estar aquí sin hacer nada) de póngidos y humanos es similar. ¿Cómo es eso si nuestro cerebro que es más grande ha de gastar más? Algo tiene que gastar menos. Hay otros órganos que también son grandes consumidores de energía, entre ellos el intestino. Aiello y Wheeler propusieron que el aumento del tamaño del cerebro fue posible a partir de una reducción del tamaño de las tripas, posibilitado a su vez por una cada vez mayor ingestión de chicha, de proteína animal. Esa energía sobrante (amén de que la chicha sea más energética que un hierbajo de la sabana) pudo derivarse al crecimiento de ese órgano y satisfacer las demandas de un cerebro más grande. Así que el P. boisei comería otras cosas que no pensábamos que comía, pero parece que no le dio por comer carne. Renacuajo, esto me trae a la cabeza a la pobre hormiga.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Objetos de adorno personal de 85.000 años

Cuentas de la especie Nassarius gibbosulus, de la cueva de las Palomas en Marruecos.
(Foto: © Marian Vanhaeren & Francesco d'Errico / CNRS 2007)

En la cueva de las Palomas, a 30 kilómetros de Berkane, en las montañas de Taforalt (noreste de Marruecos), se han recuperado una veintena de conchas perforadas de unos 85.000 años de antigüedad. Se trataría de los restos relacionados con el adorno personal más antiguos conocidos (más que los hallados hasta ahora en Palestina, Argelia y Sudáfrica). La agencia EFE, y SoloCiencia (que es a quienes translitero) indican que se trata de veinte conchas perforadas de Nassarius gibbosulus, una especie de caracol marino… y que fueron encontradas entre finales de marzo y finales de abril pasados. El grupo autor del descubrimiento está formado por expertos del Instituto Nacional de CienciasArqueológicas y del Patrimonio (INSAP) y del Institute of Archeology de Oxford en la conocida como Gruta de las Palomas. Las conchas fueron deliberadamente perforadas, y algunas de ellas todavía están cubiertas con ocre rojizo. Se las descubrió en los restos de primitivos fogones, asociados con abundantes evidencias de actividad humana. Fueron datadas independientemente por dos laboratorios empleando cuatro técnicas diferentes. En todos los casos se determinó una edad de 82.000 años. Este hallazgo probaría que los seres humanos utilizarían símbolos en África unos 40.000 años antes que en el continente europeo y cerraría el debate sobre el origen africano de los objetos de adorno.
Junto con los adornos se descubrieron varias sepulturas de cinco individuos menores con más de doce mil años de antigüedad, según los datos aportados por el grupo de expertos. El equipo estaba dirigido por el marroquí Abdeljalil Bouzouggar, del INSAP, y por Nick Barton, profesor de la universidad británica, y en él han participado especialistas del Museo de Historia Natural de Londres y del Rômisch-Germanisches Zentralmuseum de Maguncia (Alemania).
Añadiendo una coletilla.
En el año 2006 se publicó en Science (M. Vanhaeren et al.) la existencia de cuentas (de adorno) en conchas en dos sitios del paleolítico medio de Israel (Skhul) y Argelia (Oued Djebbana). La lejanía de esos yacimientos de la línea de costa y la comparación de esas conchas (tamaño) en relación a los conjuntos actuales de las mismas, indicaban una selección y un transporte deliberados por parte de esas gentes para uso simbólico. El problema de los restos de Skhul es que en la publicación de Garrod y Bate no se daba indicación de su procedencia estratigráfica, lo cual, claro, casi nunca elimina totalmente incertidumbre a los resultados. En su estudio Vanhaeren y sus colaboradores informaban de que el análisis químico del sedimento adherido a una de las dos conchas de Nassarius gibbosulus de Skhul indicaba que provenía de un nivel que contenía 10 fósiles humanos, datado entre hace 100.000 y 135.000 años, 25.000 años antes que las anteriores evidencias de adorno personal por parte de humanos modernos en Sudáfrica (Blombos Cave, 41 conchas perforadas de Nassarius kraussianus, datadas por OSL y TL en 75.000 años). De ser así, claro, las conchas perforadas de la cueva marroquí de las Palomas no serían las más antiguas.

martes, 6 de mayo de 2008

Chicha, cerebro y paleopatologías (I).

Silvestre
Recientemente Ungar, Grine y Teaford han publicado un artículo (ver Mundo Neandertal) en el que hacen referencia a uno de mis homínidos preferidos, el Paranthropus boisei, y la verdad es que, como dicen en sudamérica, me ha dejado un poco bajoneado (saludos a la gente de Ushuaia). De todos los homínidos el P. boisei se ha considerado siempre como el especialista por excelencia, un tipo adaptado para triturar y moler o grandes cantidades de alimentos de baja calidad y/o duros y abrasivos. Convivió además con varios de los primeros representantes del género Homo. Vrba planteó hace tiempo que hace 2.5 millones de años, coincidiendo con una nueva vuelta de tuerca climática, los homínidos se habrían visto en una situación un tanto jodida y se habrían dado varias líneas evolutivas: una con adaptaciones de carácter exclusivamente biológico (los parantropos); la otra con adaptaciones biológicas (con una especie más generalista, poco especializada) y culturales (el primer homo) que al final fue la buena. Los primeros, demasiado especializados, demasiado dependientes, habrían entrado además en competencia directa con los ungulados, mejor adaptados, se diga lo que se diga, a desplazarse por espacios abiertos (¿desplazarse sobre dos patas supone menor coste energético y puedes andar largas distancias?, vale, pero mucho más despacio, así que siempre llegas cuando se ha acabado la fiesta). Ahora estos autores nos dicen que los estudios de microdesgaste dental ponen de manifiesto que “ninguno de los individuos [estudiados] consumió alimentos especialmente duros y correosos en los días anteriores a su muerte”. Y en fin, que, aunque dicho con otras palabras, la morfología funcional craneodental nos pone al corriente de lo que era capaz de comer, aunque en realidad no era lo que comía salvo en caso obligado. El Patitas definió el asunto diciendo que es un tipo de proceso evolutivo “para por si acaso” (la Merche, más concluyente, dijo textualmente: “lo que pasa es que siempre hemos tenido el morro muy fino). Inmediatamente me acordé de mi gato, Silvestre, porque es igualico igualico a lo del boisei: millones de años de evolución para atrapar, morder, rasgar, cortar en un pis-pas… y se alimenta de yogures y langostinos. Continuaré cuando me recupere de este mazazo. Y encima ahora va y también resulta que los neandertales eran unos bocazas (ved Mundo Neandertal, ved).