viernes, 23 de mayo de 2008

Indy


A cuento del estreno de la última película de Indiana Jones he leído varias cosas. Una es la desazón de los arqueolocos argentinos por la forma en que la película muestra su trabajo y lo distorsiona: “Entrar en un templo perdido, tomar un ídolo de oro y salir corriendo no es el procedimiento del manual". ¡Pero hombres de Dios…! es que hacer una película en la que el Dr. Jones se pegara dos horas excavando meticulosamente con un pincel para sacar a la luz un hendedor, aunque eso se aderezara con latigazos a los torpes que siempre pisan junto a los bordes de los cortes, tirándolos abajo, o vaciando su revólver sobre el excavador que no ha sido capaz de ver que ¡ha enviado un trozo de cogote humano a la criba!..., ya me contareís, aunque la encargada de la "topo", o el encargado, que da igual, estuvieran buenísimos. Es sólo es una peli, chicos..., ¡la gente sabe que los arqueolocos no salen corriendo!

Otra es que los arqueolocos madrileños han aprovechado para protestar por su precaria situación laboral. Me parece perfecto. Hace una décadas se acuñó en Europa el término "arqueoloquía de bomberos", para hacer referencia a actuaciones de salvamento. No se trataba de bajar a un gato que se había subido a un árbol o de sacar a una viejecita envuelta en llamas (aunque con el pulgar hacia arriba) por la ventana de su casa; se trataba de actuar en un sitio de interés patrimonial que había llegado a una situación crítica, casi siempre por una mala gestión de la administración o por un constructor o empresa que no quería ver mermados sus beneficios (un yacimiento que, por ejemplo, se desmantela por una vía férrea, una carretera, lo que sea). Hoy ese tipo de arqueoloquía, que responde a una filosofía conservacionista, se denomina "preventiva", siendo buena parte de ella "urbana". Los arqueolocos, técnicos superiores, trabajando en la mayoría de estos casos como autónomos para la administración o las empresas, reciben en cambio sueldos de trabajadores no especializados. ¿Quién dijo que no se puede tener la cuba llena y la suegra borracha?

La tercera venía ayer firmada por Jacinto Antón en El País. La resumo, indicando que a partir de ahora ninguna de las cursivas que aperecen es mía, por si las moscas. Jacinto Antón decía: "Es nuestro arqueólogo favorito, sin duda. Pero, ¿es bueno? (…) ¿es Indiana Jones un verdadero científico? Los propios arqueólogos se encuentran divididos. Los hay que subrayan el gran beneficio que ha supuesto Indy para la arqueología, en términos de visibilidad y prestigio social de una profesión a la que a menudo le cuesta conectar con el gran público (…) Y están los otros, los que lo consideran una mancha y hasta un peligro, en cuanto exalta, opinan, un modelo de arqueología nada ético, expoliatorio, inmediato, sensacionalista y trasnochado por colonial y por la obsesión con los tesoros y las piezas únicas (…)
Indiana ha ido especialmente detrás de (…) cosas que ningún arqueólogo actual en su sano juicio trataría de encontrar. Básicamente porque son objetos legendarios (el Arca, el Grial), inexistentes (las piedras, la Cruz) o falsificaciones (las calaveras, el ídolo (…).
Le van las grandes empresas y en eso, en esa ambición, es un heredero de los grandes clásicos de la arqueología, de los descubridores de ciudades Schliemann (Troya), Evans (Cnossos), Botta (Nínive), el tan parecido a él, sombrero y cazadora incluidos, Hiram Bingham (Machu Picchu) o de tumbas (Carter). Pero Indiana -y sus padres Spielberg y Lucas- se inclina peligrosamente en sus objetivos hacia el lado oscuro de la arqueología, y no me refiero al del latrocinio, sino el que roza y confluye con la parapsicología y las ciencias ocultas, esa seudoarqueología, anticiencia en la que encontramos en un totum revolutum a los odiosamente crédulos nazis, los piramidiotas, el Abad Saunier, los viejos Von Däniken, Kolosimo, Faber Kaiser o los reyes del truco modernos, Robert Bauval y Graham Hancock o Tuidor Parfitt. Indy es de los que no buscarán las tumba de Nefertiti, Cleopatra, Alejandro o Gengis Khan (objetivos legítimos) sino Excalibur, la lanza de Longinos, el arca de Noé o la Atlántida. Locuras. En eso, imaginación aparte, no es Indiana, admitámoslo, uno de los nuestros, sino uno de ellos.

En su primera aventura, Indiana buscó un objeto bíblico que pudo existir realmente, el Arca, aunque su uso como arma (por Josué o Hitler) es un disparate. La encontró en un emplazamiento que tiene su lógica: en Tanis, donde el gran arqueólogo francés Pierre Montet desenterró en 1939 las tumbas intactas de los faraones de las dinastías XXI y XXII, entre ellos Sheshonq (identificado con el bíblico Shishak o Sesac que saqueó el reino de Israel -y, es un suponer, se habría llevado el Arca como botín-). Así que la pista no es mala, aunque ahora todo el mundo (de la seudoarqueología) busque el arca en Etiopía.

En cuanto al Grial, es una búsqueda más de Chrétien de Troyes o Spamelot que de la ciencia. En 1995, Graham Philips (otro de los arqueofantásticos) dijo haberlo encontrado en el despacho de una diseñadora gráfica de Rugby, Warwickshire, para asombro de la propia propietaria. Se trataba de una copita de ónice con aspecto de huevera. Que Indiana buscara el Grial en Venecia siguiendo la pista de la Hermandad de la Espada Cruciforme es igualmente absurdo y tiene la ventaja de las vistas. Como la tiene sin duda Petra, escenario real en que se desenvuelve finalmente el hallazgo. Lo de las piedras mágicas indias vamos a dejarlo. Y las calaveras, como todo el mundo sabe, son obra de los extraterrestres, como las pirámides. Indy: un 10 en emoción y suspenso en arqueología."

miércoles, 21 de mayo de 2008

El animal paradójico.

Fotografía de Manfred Bachmann. Amplíala, espectacular.

He utilizado el título de un libro de José Lorite Mena, publicado hace 25 años (El animal paradójico. Fundamentos de antropología filosófica), para recordar que mañana “es” el Día Mundial de la Biodiversidad. Digo “es” porque utilizar otro término, del tipo “se celebra”, lo considero bastante grotesco. Por supuesto, “el animal paradójico” es el hombre.

La paradoja humana ya fue concretada por Teilhard de Chardin: “su escasa diferenciación morfológica, desproporcionada, en apariencia, con la magnitud de su influencia biológica”, contraste que queda explicado en una sentencia tan significativa como la anterior: “…el Hombre, capaz de fabricar instrumentos sin encarnarse en ellos, queda libre de la esclavitud de transformarse para actuar” (T. de Chardin, La vision du passé), o como dijo G. Richard (L’outil chez l’animal), “el hombre cambia de especie cada vez que cambia de utensilio”. La adaptación humana ha revestido una modalidad especial que le ha permitido modificar continuamente sus relaciones con el medio, un factor determinante, entre otros, de su invasión planetaria. Llegado un punto, su evolución no fue sólo orgánica, sino inventiva, evolucionando en y por sus creaciones.
El otro día Mikel Aguirre hablaba de la Historia de la Técnica (con mayúsculas), una historia de 2 millones de años. Se puede acortar y mucho ese período a efectos de nuestra influencia. La mayor parte de la historia del hombre transcurrida hasta hoy, la mayor parte de la historia de la alianza evolutiva del hombre con la herramienta, puede describirse como la historia del período que va desde el descubrimiento práctico de la transformación del movimiento mecánico en calor (la domesticación del fuego) hasta el de la transformación del calor en movimiento mecánico. Es desde entonces cuando el hombre operó modificaciones decisivas en su relación con el entorno: ya no tiene un espacio ecológico específico, puede transformar cualquier espacio en nicho ecológico, y puede destruir las posibilidades ecológicas de cualquier espacio, que es lo que hace.

Mañana “es” el Día Mundial de la Biodiversidad, y Homorgasmus ha cambiado temporalmente su cabecera para hacerse eco de ello.

martes, 20 de mayo de 2008

En breve


Siguiendo con nuestro capítulo de "en3vistas", hemos contactado con Carlos Mazo (Universidad de Zaragoza) y con Andoni Tarriño (CENIEH), y ambos han aceptado. Al primero le vamos a preguntar sobre "análisis de huellas de uso" en artefactos líticos y al segundo sobre materias primas, completando así los dos capítulos de tecnología lítica que quedaban pendientes después de haber hablado con Mikel Aguirre. Empezaremos por Carlos Mazo, pero ya podeís formularnos preguntas para ambos.

HAL9000 con nosotros.


Hace unas semanas propuse a alguien que dejaba pegotes por aquí, a Hal9000, que decía estar por ahí dando vueltas en el espacio, que se animara a colaborar con nosotros, mandándonos cosas de las que por allí se cuentan. Sí, ya sé, de locos. Bueno pues ha dicho que sí y lo que viene a continuación es su primera colaboración, sólo para decir que sí. He tenido que acortarla un poco.

DIVAGACIONES INICIALES E INCOHERENTES DE UN COMPUTADOR EXPSICÓPATA Y ZASCANDIL

Pasados los años, y habiendo tomado confianzas al espacio interestelar, viajo en un minimonolito descapotable, algo así como un monolito deportivo o de carreras, que me permite trasladarme de un lado a otro de la Galaxia, en menos de lo que se chupa un espárrago, con mi hermosa melena de datos, como un aura de unos y ceros despeinada por el mismísimo Llongueras, ondeando al viento solar de turno, que, vista desde otros ángulos, la Galaxia digo, no es tan Láctea, ni mucho menos, ni indica tan claramente el camino a Santiago de Compostela como a todos os parece.

…y allí estaba yo, entre Marte y Júpiter, dale que te dale vueltas a un “meño” rocoso de proporciones considerables, si lo comparamos con un meteorito de esos que veis caer fugaces en las noches de verano, al que, por entretenerme sólo y también por el frío que hacía en aquel puñetero pedrusco que rodaba por el espacio formando parte del Cinturón de Asteroides, había puesto el curioso y caprichoso nombre de “Asteroide Calamocha”. En eso andaba desocupado, cuando recibí un telegrama de los antiguos que decía lo siguiente:

BLOG HOMORGASMUS ACTUALIZADO HOY -STOP- JONES SUGIERE COLABORACIÓN ESCRITA A HAL9000 -STOP- POR LA TIERRA TODOS MÁS O MENOS BIEN AUNQUE SIN GENERALIZAR -STOP- VAMOS, COMO SIEMPRE –STOP- SE RUEGA CONTESTACIÓN –FIN-

…y claro, yo seguí dándole vueltas al Asteroide Calamocha algo pensativo, porque los humanos -¿lo es Jones?, no sé- no se suelen fiar de mí por aquel incidente inicial tan tonto que os comenté un día, pero ya sabéis que no fue culpa mía..., sino de un programador chapuzas…, el bueno del Dr. Chandra..., menudo marmolillo..., pues eso, pensativo y dubitativo estaba yo, y me solazaba oyendo, en la radio del minimonolito descapotable, el “Carrusel Deportivo” de un domingo de hace veinte años en el que ganó mi equipo favorito, cuando de repente, al escuchar a Pepe Domingo Castaño decir aquello tan sesudo y profundo de: ¡¡¡¡gol, gol, gol, gol, goooooooooooooooooool!!!! (a veces, cuando os leo en el blog comentar cosas de la “evolución humana” me cuesta entender a qué os estáis refiriendo), se me ocurrió que podía comentar, para empezar a colaborar en el cuaderno de bitácora homorgásmico, algunas de las noticias que me llegan de vez en cuando. Claro, hay un problema, a las distancias que me muevo de la Tierra, recibo las noticias en el tiempo con respecto a esa distancia. Por poner un ejemplo: si estoy a unos sesenta y tantos años luz, estoy oyendo por la radio la invasión de Francia por los alemanes, y, al principio, me daba unos sustos y me entraban unas angustias tremendas hasta que me di cuenta del truco espacio/temporal y entonces me empecé a desternillar con los discursos de un tal Hitler y otros amiguetes suyos, que si los arios esto, que si los judeomasones aquello, que si el pangermanismo es chachi, que si al pendejo de Darwin había que haberlo “capao”, que si los niños rubitos son muy ricos, que si, para hacer chuletas, donde esté la brasa de libros que se quiten los sarmientos, que si los iberos por el sur y los celtas por el norte, que si las Cruzadas molaron mazo, que si la Reconquista también estuvo bien y había que repetirla tres veces cada siglo (desayuno, comida y cena) y tal y tal y cual y venga y dale..., y claro, llegué a la conclusión de que para desternillarse y tomarse a ese mamonzuelo & Cia a chacota lo mejor era que ese tiempo histórico no te hubiera tocado vivirlo de verdad, porque, en el caso contrario, no te hace nada de gracia. Ninguna. Absolutament res. Ezer ez. Rien de rien. Niente. Nothing of nothing. Nichts von Nichts.τίποτα. 没什么. Et cetera…,(perdonad, pero a veces se me encasquilla el traductor automático universal, bastante “metepatas”, por cierto, y pasan estas cosas –el otro día me tradujo “canto rodado” al francés como “chanson rodé” y un nativo de un planeta lejano que sólo habla francés porque dice que así liga más, me miraba, el pobre, desconcertado... )

Pues en esos pensamientos andaba yo considerando lo mal que hubieran quedado los desfiles militares de los susodichos mendas –Adolfito y Cia- si el homínido de turno no se hubiera erguido a tiempo, erectándose sobre los cuartos traseros solícito y marcial, por alguna causa de esas que comentáis, o por otras menos serias, vaya usted a saber; porque nunca se ha visto a un cuadrúpedo en un desfile marcando el paso como Dios manda, ni la cabra de la Legión lo consigue -y mira que tiene práctica la jodida-, y el saludo fascista a la romana, mano volandera en alto, hubiera sido poco menos que imposible, con lo mono que les quedaba...

Bueno, no sé si tendrá interés, pero ya iré comentando las noticias según me lleguen, la impresión que producen éstas a mis pobres circuitos recalentados e inmaterializados por los azarosos hechos que me tocó vivir en el pasado y en el futuro, según vuestro punto de vista, claro. Que eso sí que tiene gracia, al ser medio humano (acordaos del bueno de David Bowman, con el que me fundió Arthur Charles Clarke –para mí Don Arturo, que era como un padre- dentro del Monolito de Europa en la última entrega de la saga literaria), medio cibernético, medio material, medio inmaterial, medio real, medio literario, medio pasado, medio futuro, medio cercano, medio remoto..., puedo hacer, exactamente, lo que me dé la gana. ¿A que a vosotros también os gustaria?, sí, sí, ya me lo imagino...

Así que nada, mañana me voy a un Congreso Intergaláctico de monolitos (el congreso se titula, ¿cómo no?: “Ser monolito hoy: monolitos sin fronteras” y, al ser Intergaláctico, mola cantidad ponerlo en el curriculum) en un sistema cerca de la Nebulosa del Cangrejo, en la constelación de Tauro, a dos kiloparsecs de la Tierra (1 parsec = 3.085678 x 1016 m = 3,26 años luz) , antes de que se lo cargue una supernova renqueante y cabronzuela que hay por allí y que ya vieron los chinos hace un porrón de años…, a ver si esta vez no me dejo en casa el chubasquero para la lluvia de neutrones, como me ocurrió en la última ocasión que lo visité en la que arruiné dos chaquetas y un par de zapatos carísimos. Por cierto, mi ponencia se titula: “Nuevos datos a propósito del proceso de erguimiento/erección/empinamiento del Protomonolito Preantecessor Antiquus; ¿fue para fisgar mejor a los vecinos?: la teoría cotillo/oteadora”. Mola,¿no?

Seguiré informando de lo que escuche en el viaje de vuelta mientras conduzco por la autopista intergaláctica y, de verdad, os lo aseguro, tengo un gran entusiasmo todavía por la misión…, ¡maldita sea, creedme!, ¿eh?...

Fdo.: HAL9000

domingo, 18 de mayo de 2008

Entrevista al tecnólogo Mikel Aguirre.

Mikel Aguirre (a la izquierda).
Hoja de obsidiana con retoque plano. Mango de asta con cabezas de saiga y pantera grabadas (realizado por Mikel Aguirre).

Como habíamos adelantado, hemos “en3vistado” a Mikel Aguirre, arqueoloco que, entre otras cosas, dirige desde 1996 las excavaciones en el yacimiento de Antoliñako koba, en Vizcaya, y que es un reconocidísimo especialista en el campo de la tecnología lítica. Las piezas que él reproduce constituyen colecciones de referencia en muchos laboratorios de universidades y museos.

Por tecnología lítica se entiende, en un sentido amplio, el conjunto de procesos analíticos que, a través de sus diferentes aportaciones, nos permiten finalmente comprender el objeto arqueoloquico “como resultado del sistema de producción lítico”, y abarca desde la localización de los puntos de abastecimiento y las estrategias de aprovisionamiento de la materia por parte de aquellas gentes, hasta la determinación de la funcionalidad de las herramientas, pasando por su proceso de transformación. Cada uno de esos campos es en sí mismo muy complejo y es difícil que un tecnólogo los abarque todos. Mikel Aguirre está comprometido en sus estudios y en su experimentación con las dinámicas, con los procesos de producción de los artefactos. Estudia y reproduce los sistemas técnicos de talla, los pasos seguidos en la cadena operativa que permiten la producción de artefactos, desde la configuración y explotación de los núcleos hasta la transformación de los soportes en los útiles definitivos, y de cómo aquellos (los procesos) han ido evolucionando a lo largo de la prehistoria. Cualquier resto, transformado o no, puede ser interpretado por estos arqueolocos, de hecho lo es, como evidencia de una técnica, de una estrategia, como resultado de un fallo, de la solución aplicada a un problema, o de un abandono.

Homorgasmus. Para tallar artefactos líticos, para conseguir lo que tú consigues a partir de un meño de sílex, además de tener conocimientos en tecnología y tipología…, obviamente, ¿hace falta ser un poco animal o, dicho de otra manera, un alfeñique como yo podría hacer algo parecido?

Mikel Aguirre. Por supuesto. Incluso mejor. La talla de rocas duras como el sílex requiere maña, más que fuerza, salvo quizá en el retoque por presión de piezas bifaciales, que necesita fuerza con mucha maña -y ésta puede suplir hasta cierto punto aquella-. La talla requiere aplicar unos principios y procedimientos muy simples, sin necesidad de conocimientos amplios. En esencia, la talla de tradición prehistórica e histórica (no olvidemos las piedras de fusil y las piezas de trillo) es el conocimiento práctico e intuitivo -la capacidad de prever un resultado- de la respuesta de una roca ante variadas acciones técnicas destinadas a fragmentar el material según determinadas geometrías. La mayor o menor variedad de técnicas y métodos que un tallista sepa aplicar marcará su competencia. Y ésta, como en cualquier disciplina artesanal, sólo se adquiere con muchas horas de trabajo, y mucha paciencia y constancia. Lo más habitual es abandonar por desaliento, puesto que se puede tardar bastante en adquirir la competencia mínima y verse satisfecho por unos resultados. Además, hay que disponer de sílex en abundancia con un mínimo de calidad para reproducir las principales técnicas, las cuales necesitan de materiales concretos (madera y astas de cérvidos) para confeccionar percutores, cinceles o compresores, de diferentes pesos, tamaños y formas… Lo cierto es que tiene que estimularte mucho para llegar a aprender las técnicas y métodos básicos, y para ello es necesario disponer de una mínima habilidad manual y mucho interés. Intenta hacer un bifaz y en cinco minutos te digo si podrías aprender o no.

Homorgasmus. Bueno, otro rato, hoy no he venido preparado. Todos los hombres y las mujeres de la prehistoria son anónimos, pero en ciertos casos, como ocurre con el arte, se dice reconocer “escuelas”, e incluso “artistas”. Mas que hablar de “artistas” se habla en realidad de “manos” ¿Con lo lítico puede pasar también? Quizás te haya ocurrido alguna vez, no con material de un mismo sitio, claro, pero… en alguna ocasión… decir, “me tinca que esta pieza la ha hecho la misma persona que hizo tal otra”; piezas que necesariamente son singulares, claro.

Mikel Aguirre. Ese es un problema de larga discusión en tecnología lítica prehistórica. Los estudios realizados sobre material experimental no son concluyentes. Entre tallistas actuales, y con un amplio muestrario de materiales de cada individuo y en técnicas concretas (reducción bifacial, retoque por presión o modalidades de talla laminar) pueden apuntarse tendencias, ciertas formas de hacer, pero en esencia, las diferencias serán de competencia, mala, buena, muy buena o excelente según su experiencia, y replicando las técnicas y productos más habituales de la Prehistoria. Otra cosa es la “talla creativa”, de valor artístico en algunos casos, de ciertos productos por retoque plano, inspirados en los “excéntricos” aztecas. Son elementos cuya elaboración requiere de una competencia técnica que muy poca gente ha logrado, y son fácilmente identificables por ello.
En cualquier caso, en la talla del sílex y de otras rocas similares hay un marco limitado a las posibilidades físicas de obtener geometrías y jugar con ellas en tres dimensiones: ¡no es lo mismo tallar una hoja de Volgu que La piedad de Miguel Angel!. Una gran hoja de laurel puede hacerse de muy pocas maneras: mal, regular, bien, y muy bien. Aunque ciertos gestos técnicos, su orden, ritmo o dirección puedan delatar alguna mano. Estos gestos pueden aprenderse, y si pasan a otros tallistas que alcancen similar competencia, crear una “tradición técnica”, que sería posible identificar en el registro arqueológico. Sin embargo, este registro -los yacimientos arqueológicos-, raramente tiene la suficiente definición y calidad como para hacer florituras estilísticas.

Homorgasmus. Y quién es tu ídolo. ¿A quién que no tiene nombre te gustaría parecerte en esto de la talla cuando seas más viejo?

Mikel Aguirre. Me gustaría tener el tiempo suficiente para alcanzar la maestría de los tallistas solutrenses de Les Maitreaux o Volgu, de los últimos de Filipinas nórdicos del Bronce antiguo, de los productores de cuchillos predinásticos egipcios, de los artesanos de grandes láminas de Grand-Pressigny, y de los andaluces o búlgaros capaces de producirlas con ingenios de palanca, o la de los tallistas aztecas. En fin, profundizar experimentalmente en cada uno de esos aspectos de la tecnología requiere realmente un gran esfuerzo y dedicación.

Homorgasmus. A todo aquel que empieza a tallar, o a quien desearía hacerlo, le gustaría comenzar obteniendo soberbias hojas de laurel, por ejemplo. ¿Aquí se puede correr antes de empezar a andar? ¿Es necesario empezar por ese anodino y poco sugestivo mundo de los cantos que además tiene que ser tan sencillo?

Mikel Aguirre. Me temo que sí. La evolución de las técnicas de talla constituye un largo proceso de aprendizaje que ha durado más de dos millones de años: una historia técnica -¡la Historia Técnica, con mayúsculas¡- que no podía avanzar sin los conocimientos adquiridos en cada fase previa. Tallar un buen bifaz supone dominar la percusión dura, saber hacer cantos. Reproducir el método de lasca levallois en todas sus variantes y saber jugar bien con el volumen del núcleo te capacita para hacer excelentes bifaces. Extraer láminas por percusión blanda requiere los conocimientos mínimos necesarios para una reducción bifacial con la misma técnica, además del dominio de la percusión dura y del tratamiento de volúmenes que requiere los inicios de todo proceso de talla (elección y testado del bloque inicial, emplazamiento de las estructuras del núcleo). A partir de ahí, del dominio de la percusión directa en todas sus variantes, se puede trabajar la percusión indirecta, en debitado laminar y conformación de núcleos, y la presión, en retoque y talla laminar. Este sería un proceso completo de aprendizaje ideal, siguiendo la lógica evolutiva, aunque no es necesario para aprender algunas técnicas, como el retoque plano ¡Pero sí para obtener soportes de calidad que retocar!

Homorgasmus ¿Qué recomendarías a aquellos y aquellas que desearan empezar a tallar?

Mikel Aguirre. Entusiasmo e interés, paciencia y constancia con un mínimo de habilidad manual, cuanta más mejor. Y que sean hábiles en procurarse materia prima que romper, lo mejor que esté al alcance, natural o artificial, sin afectar a la propiedad ajena ni a la integridad de las personas. O al menos que no les vean.

Homorgasmus. El rano verde nos ha dejado una pregunta para ti. Quizás el hecho de que haya sido el único le haga merecedor de recibir un bifacito o algo así ¿o qué? Bueno, primero te hago la pregunta y luego decides. Se congratula de que las diferentes industrias líticas sean referidas (“incluídos dentro de” sería más propio) como Modos (1, 2…), pero se pregunta si en la Península, entre los conjuntos con cronologías entre 1,4 y 800.000 años (modo 1) se aprecia algún tipo de evolución o por el contrario es más bien constante y relativamente uniforme como el modo 2. Que por cierto ¿tu crees, y esta es otra pregunta, que el modo 2 es uniforme?

Mikel Aguirre. Bueno…no deja de ser otra clasificación normativa muy genérica inoperante a escala regional, pero que asume una visión del registro más progresista, evita una relación directa etnia-complejo industrial que ha sido común dentro del paradigma histórico-cultural. El Modo 1 peninsular es básicamente cantos unifaciales y lascas simples, poca bifacialidad, además, al parecer, de dos momentos de poblamiento separados por un episodio de extinción, y que apenas se diferencian en lo tecnológico: por ello y por más cosas consideran estas nuevas poblaciones como originarias de Asia. El Modo 2 no es uniforme, además, se hacen descubrimientos técnicos de gran relevancia: la talla bifacial con percutores orgánicos o “blandos” y la comprensión volumétrica necesaria que servirá para desarrollar técnicas de predeterminación de lascas como la levallois. Los límites entre los llamados Modos no son bruscos. A fines del período del Modo 2 y ya se utilizaban los métodos de talla que caracterizan el Modo 3, etc.: la evolución de la tecnología de la piedra es un proceso acumulativo: la capacidad de obtener lascas normalizadas de un núcleo centrípeto o levallois te dota automáticamente de capacidad de reproducir cantos y bifaces, por la sencilla razón de que todo núcleo levallois ha sido en algún momento en su proceso de talla “canto tallado” o “bifaz parcial”. En fin, no sé yo si este rollo merece un bifacito…

Homorgasmus. Se dice por ahí que cuando eras bebé en lugar de manipular sonajeros ya te dedicabas a dar cantazos a las piedras y que tu señora madre tuvo que poner a buen recaudo las porcelanas. Incluso, esto supongo que será un bulo, que en una ocasión dejaste a varios caseríos sin luz porque mangaste los aislantes de los postes eléctricos. Se talla bien con eso ¿eh? Es decir, has hecho añicos muchas toneladas de sílex, y supongo que habrás gastado muchos metros de tiritas. Creo que sería interesante que comentaras que no se debe ir por ahí dando cantazos a diestro y siniestro.

Mikel Aguirre. Algo de eso hay. Empezé a tallar joven, con 17 años, y no era fácil conseguir buen sílex, así que aprendí el retoque por presión en vidrios de ventanas, pantallas de televisión, culos de botella y cenicero, aislantes eléctricos de vidrio y porcelana. En porcelana hay calidades, claro. Estos materiales son excelentes para aprender retoque plano, e incluso reducción bifacial por percusión blanda, pero con mucha precaución, especialmente con el vidrio, siempre acabas por clavarte algo (siempre con guantes, y aún así). Solía llevar la herramienta en el bolsillo, y la punta que estuviera tallando, y practicaba en cualquier rincón durante el poteo dominguero deustoarra o las tardes de plaza. Algunos de mi cuadrilla acabaron controlando un huevo de tipología.
Efectivamente, la talla experimental genera unos residuos que no pueden abandonarse en cualquier parte, especialmente con sílex o rocas locales, puesto que pueden confundirse con el material arqueológico y generar confusiones con consecuencias graves; tiene que ser un vertido controlado: al contenedor directamente.

Homorgasmus. Vamos a preguntarte por el tiempo que es necesario para fabricar una serie artefactos. Queremos sorprendernos. En el caso de útiles sobre lasca o sobre lámina damos por hecho que ya tenemos la lámina, así que no contabilices el tiempo necesario para la preparación del núcleo y la extracción del soporte ¿ok?

Mikel Aguirre. Vale. Daré un mínimo y un máximo con márgenes razonables, que pueden variar.

Un bifaz amigdaloide 10-20 minutos
Una raedera 5-15 segundos
Un buril de noailles 10-30 segundos
Una hoja de laurel (tamaño estándar) ¿Estándar dónde? Una de 10-15 cm 15-60 minutos
Un raspador simple 5-15 segundos
Un triángulo 1-3 minutos
Una punta de pedúnculo y aletas 10-45 minutos

¿Y cuanto nos llevaría realizar un astil para esa punta?

Mikel Aguirre. Partiendo de una rama fresca de avellano, lo más accesible y fácil: cortar, descortezar y calibrar (con una lámina simple, reduciendo grosor hasta que pase el astil por un agujero practicado en un hueso con el diámetro requerido), enderezar con calor, tallar el culatín, emplumar y montar la punta (con tendón y cola), se puede hacer un apaño rápido en 1 h disponiendo de todo.

Homorgasmus. ¿En que materiales trabajas y cuales prefieres?

Mikel Aguirre. En los últimos tiempos he tallado una obsidiana extraordinaria, mexicana, (láminas por presión y cuchillos de retoque plano) con resultados impresionantes. Es un material espectacular, pero demasiado delicado para mi gusto. Prefiero el sílex, en nódulos de córtex fino cuanto más grandes mejor. Aplanados para talla bifacial y más masivos para la talla laminar. Hay pocos lugares en la mitad norte peninsular que den material así. El sílex del valle del Ebro es de buena calidad, y a veces da sorpresas muy agradables. He tallado también algunos buenos nódulos de Grand-Pressigny, un sílex que proporciona mucho gozo. En belleza, los sílex norteafricanos y algunos raros materiales norteamericanos. Pero siempre vuelvo al sílex negro del flysch vizcaíno, en pequeños bloques, pero que cuando es de calidad responde con una franqueza muy familiar.
A veces sueño que encuentro nódulos de medio metro de un sílex negro mate de grano fino y corteza gris translúcida, homogéneo, sin fisuras, inmaculado... Es un sueño recurrente y sufro en él una especie de síndrome de Stendhal cuando veo los nódulos que me provoca despertares melancólicos. ..

Homorgasmus. Vaya..., cuanto lo siento. Oye.., aunque no hay muchas maneras de ponerle un cascabel a este gato (imposiciones y limitaciones de la materia juegan un papel importante) no todos los tecnólogos, tallistas, trabajaís exactamente igual ¿No crees que tú, en concreto, eres un poco obsesivo con la preparación de los núcleos?

Mikel Aguirre. Es posible, y hay una buena razón para ello. Aprendí a tallar con sílex cretácicos del flysch vizcaíno costero que he mencionado antes, de forma autodidacta. Encontré muy pronto un buen afloramiento en la costa, al pie de los acantilados, pero que requiere al menos de media jornada de trabajo en la búsqueda y selección del material, y el acarreo de una mochila con 20 o 30 kilos de piedras para hacer rentable el viaje. Hay que subir unas escaleras que salvan 40 metros de desnivel, cuando no me pillaba la marea y la mar de fondo y tenía que subir el acantilado por un sendero de contrabandistas medio escondido entre plantas rastreras y punzantes, y con riesgo cierto de escoñamiento. La mayor parte de las veces son jornadas de placer (y ejercicio), pero en más de veinte años me han tocado dos galernas, caídas con torceduras y diversas mataduras, olas traicioneras, tajos de novato…Comprenderás, estimado Jones, que me haya convertido en un tallista que no le gusta el derroche, y esa obsesión en la preparación de los núcleos responda a la necesidad de asegurar al máximo el rendimiento de los núcleos, y a apreciar la materia prima de calidad que tanto trabajo cuesta encontrar.

Homorgasmus. Esto de ser arqueoloco ya se sabe que tiene muchos riesgos. ¡A mi me lo vas a contar! Para acabar, dos cosas. Tenemos curiosidad por los remontages, esos puzzles tridimensionales líticos. No sé realmente si es una práctica extendida o no. ¿Son realmente útiles?

Mikel Aguirre. Pueden ser útiles pero no son imprescindibles en un estudio tecnológico. No es una práctica extendida porque requiere un esfuerzo considerable, y hay que calibrar bien su conveniencia según el yacimiento. Aportan interesantes ejemplos de los procesos técnicos presentes en determinado sitio, pero esos procesos podemos deducirlos a través del análisis de los caracteres del material lítico. Tan relevante o –a veces- más es la información microespacial que aportan, definiendo una secuencia de acciones técnicas sobre una superficie, calibrando el grado de movilidad postdeposicional del material o la integridad estratigráfica de una secuencia. Quizá nos deslumbraron las publicaciones de yacimientos como Étiolles, Pincevent o Meer, espectaculares, bien conservados y con materias primas excepcionales. Son raros los yacimientos en los que se dan condiciones propicias que hagan rentable el esfuerzo.

Homorgasmus. Háblanos de esas extraordinarias láminas calcolíticas. Cómo se extraían. ¿Qué demuestra más pericia en el trabajo del sílex, éstas o lo artefactos solutrenses?

Mikel Aguirre. Creo que la explotación de grandes láminas de estilo neolítico y calcolítico incorpora conocimientos técnicos más complejos que una reducción bifacial de estilo solutrense aunque, probablemente, requieran similar inversión de horas para adquirir la competencia o pericia necesaria. Las mejores láminas se hacían por presión con palanca, como ha demostrado J. Pelegrin. La mayor dificultad no radica en su misma extracción, con el núcleo inmovilizado y realizando la presión con una pértiga articulada armada de un puntero de cobre, sino en la preparación del núcleo a partir de un bloque de gran tamaño, su desbastado y emplazamiento de las estructuras del núcleo, su regularización por percusión indirecta con punteros de cobre, y el mantenimiento y la preparación de los puntos de presión. Así Pelegrin obtiene láminas de más de 35 cm, totalmente regulares, como las del neolítico búlgaro o andaluz. Las producciones quizá más abundantes se realizaban a percusión indirecta, con áreas de mayor especialización como Grand Pressigny en el noroeste francés, con una materia prima de calidad excepcional, y en cuya réplica Pelegrin también es un maestro. Parece que en la producción por percusión indirecta de grandes láminas hay un punto crítico dimensional (unos 20 cm) a partir del cual hay que modificar la forma del cincel intermedio, haciéndolo curvo para facilitar una prolongación del tiempo de empuje durante el desarrollo de la fractura… En fin, técnicamente apasionante, pero para poder adquirir experiencia es necesario el acceso a materia prima de excepcional calidad, y no es abundante.

Homorgasmus. Pues muchas gracias Mikel por estar aquí con nosotros (o conmigo porque no sé si hay nosotros..., jeje) y por tu amabilidad. Ya sabes que para nuestro grupo de petanca eres el ídolo. Antes de terminar y por seguir abusando... ¿Podemos anunciar que en breve iniciaremos un curso sencillo de talla en este blog dirigido por tí? Digamos 10 lecciones, por si algún día nos toca ir a “Supervientes”.

Mikel Aguirre. Vale.

Homorgasmus. Pues dicho queda y aceptado públicamente, que conste. Ojo que si no se cumple te afeitaré el bigote con ese fantástico cuchillo de obsidiana. Hasta pronto pues y gracias.
Mikel Aguirre. Hasta pronto.

jueves, 15 de mayo de 2008

Tira que te va con la antorcha (II)

Cráneo de mamut con pintura roja que se supone representa las llamas y chispas de una combustión. Yacimiento de Mezirich.

Pues eso, que Binford y Chuan Kun Ho montaron una con su revisión de Zhoukhoudian. Demostrar que el fuego fue utilizado en un sitio arqueoloquico, independientemente de cómo se obtuvo (que sea de manera oportunista o de forma autónoma es de momento otro asunto) requiere según M. Barbetti de dos pasos. El primero encontrar rastros de que el fuego estuvo presente ahí (obvio, ¿no? …piedras craqueladas, tierras rubefactadas, huesos y/o artefactos quemados, carbones, cenizas y tal…, lo típico), y la segunda asegurarse de que ese fuego estaba asociado con la actividad humana. Dicho así parece una simpleza, una de esas sentencias de la arqueología de la obviedad, pero lo cierto es que cualquier rastro de los antes indicados puede ser el resultado de la simple ocurrencia de fuegos naturales que alcanzan enclaves utilizados previamente por los homínidos y no necesariamente de un origen antrópico. Una evidencia incuestionable es la presencia de hogares, de estructuras, de focos de combustión, pero los hogares tienen propósitos y tipologías diferentes, y en función de una cosa y otra puede que en ocasiones lleguen a preservarse muy pocos rastros de su existencia. El problema es mucho mayor cuando las evidencias no son estructuras.
En 1981 J. Gowlett indicó que en Chesowanja (un yacimiento cercano al lago Baringo, en Kenia) hubo un pequeño fuego controlado hace 1.42 M.a. (de ser así sería de los más antiguos), basándose para ello en la temperatura alcanzada por un fragmento de tierra cocida. Fue contestado por G. Isaac, escéptico, pero a pesar de ello se marcó entonces una línea por la que parecía que debería continuar la investigación: “el desarrollo de discriminantes fiables entre trazas de incendios naturales y controlados requerirá la colaboración entre físicos…” decía Isaac, y arqueolocos. La temperatura había sido calculada a partir del momento magnético que presentaba el pedazo de arcilla.

Técnicas paleomagnéticas se aplican en arqueoloquía (arqueomagnetismo) desde la década de 1950. Las más comunes de sus utilizades hacen uso i) de la variación secular del campo magnético terrestre, tanto de su dirección como de su intensidad, para datar restos que contienen elementos magnéticos, y que tras ser calentados por encima de una determinada temperatura, en el pasado, conservan un magnetismo termorremanente “congelado”, y ii) del registro de la variación local o puntual que ese mismo magnetismo contenido en evidencias muebles o inmuebles produce en el campo magnético terrestre actual para localizarlos. Sin embargo la aplicación de análisis arqueomagnéticos para obtener modelos de comportamiento humano en el pasado, como la propia utilización del fuego, o de los procesos de formación de los sitios, es menos habitual y más reciente en el tiempo. En 1985 no era el caso.

¡Viva..! digo… ¡Vive la Prehistoria!

Río Vero (Huesca) y ciervo de Chimiachas (Parque Cultural Río Vero).


La 4ª fase del 18º Campeonato de Europa de tiro con arco y propulsor prehistóricos se celebra este fin de semana (días 17 y 18) en el Parque Cultural del Río Vero, en plena Sierra de Guara (Huesca). El escenario natural es impresionante, entre el Mirador del Vero, desde donde se ve el río que se ha abierto paso entre un cañón de paredes verticales de hasta 100 m. de altura, y el Tozal de Mallata, con sus abrigos de pinturas esquemáticas. El recorrido consta de 30 dianas y los arcos, flechas, propulsores y venablos no pueden estar realizados con otra tecnología que la prehistórica (no vale ir con arcos de poleas). El punto de reunión antes de que todo comience es el pueblo de Colungo, donde fabrican un aguardiente peligroso, peligroso y donde está el Centro de Interpretación. En este Centro se llevarán a cabo demostraciones de distintas cadenas operativas prehistóricas.