miércoles, 30 de abril de 2008

Contando años contando matrimonios.


Manejando un día datos del número de matrimonios que cada año se celebran en España calculé que, al comienzo de esta década se podían estimar en unos 211.911 ± 550, que era lo mismo que decir que se daban unos 5307 enlaces por millón de habitantes. Lo he recordado a cuento del comentario “¿cal? BC” que ha hecho un anónimo. Podríamos contar años contando matrimonios. No sabríamos cuándo, ni dónde, ni quién se va a casar; y no sería bueno echar un ojo a ese “calendario” a cada instante, porque si creyéramos que cada 580 matrimonios había transcurrido un día (seguramente en los martes y trece no se casa nadie y en los sábados un montón) habría momentos que andaríamos bastante desajustados, pero cada vez que llegaran a contabilizarse 212.000 enlaces, con independencia del momento en que empezáramos a contar, no andaríamos muy lejos de poder asegurar que había pasado aproximadamente un año.

Pero claro, la cosa no podía ser tan divertida sin más. Una de las cuestiones es ¿y si la estimación de 5307 enlaces por millón de habitantes no fuera correcta para un periodo prolongado de tiempo? (esa estimación sería equiparable a la variable “proporción de C14 en la atmósfera”). Si se convenciera a la gente de que el matrimonio es como una aburridísima comida que empieza por el postre habría menos matrimonios (pongamos 4600 por millón), luego para alcanzar los 212.000 habría de transcurrir más tiempo que antes, o dicho de otro modo: “nuestro año” sería más largo que el año real de calendario. Si por el contrario se casaran más “nuestro año” sería más corto que el año real de calendario. Obviamente el resultado de mantener la estimación inicial es que se produciría un desajuste, y al poco la escala de los años de calendario dejaría de coincidir con la escala de los años de matrimonio. Para poder sincronizar ambas escalas tendríamos que saber cómo en diferentes momentos diferentes opiniones respecto al matrimonio han influido en que la gente se case más o menos y cómo varía la estimación. En fin, que es mejor que sigamos contando años como lo venimos haciendo.

Con el sistema de datación C14 ocurre algo similar, la escala de tiempo C14 es diferente de la escala de tiempo del calendario, y es práctica cada vez más habitual que las fechas se utilicen “calibradas”, es decir, convertidas en años de calendario. Para calibrarlas no hay que volverse loco. Casi todos los laboratorios han desarrollado programas en los que incluso puedes elegir las curvas de calibración que más puedan interesarte (en función del lapso temporal o del tipo de resto). Si entras en CalPal, programa del Laboratorio de Colonia, podrás hacer tu propia calibración on line. Teclea 5780 ± 50, por ejemplo (esa es una fecha que nos da un laboratorio y es una fecha en años C14), pulsa calibrar y… el resultado es 6695 ± 52. Se han convertido en años del calendario.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

a quien le importa esta mierda

El rano verde dijo...

Bueno, a los que tenemos decenas de libros clásicos de prehistoria garabateados para poner las fechas correctas calibradas, más que importar, nos obsesiona el tema.

Debe ser deformación profesional. Entiendo que a un albañil o a un tratante de seguros no le parezca nada interesante. Pero cada uno tiene sus cosas, oye.

El rano verde otra vez dijo...

Un libro especialmente duro fue "La formación de las sociedades complejas" de Robert Chapman. Está bastante bien y va sobre las culturas de los Millares y el Argar en el calcolítico/bronce del sudeste peninsular.

El buen hombre escribía en plena transición entre los 2 sistemas de datación (1990) y no se le ocurrió otra cosa que poner como "a.c." las fechas sin calibrar y como "A.C." las calibradas, empleando indistintamente los 2 sistemas a lo largo del libro. Una locura, oye. Al final parecía "La formación de las cronologías complejas". :)

Muy bueno lo del programa Calpal. Tanto por la comodidad como sobre todo por la unificación que supone. Se acabaron las especificaciones del tipo "basado en las curvas de calibración obtenidas los robles irlandeses y tal y tal..." (y cómo demonios lo comparo yo con este otro que ha usado las secuoyas americanas ¿hay alguna diferencia? ¿cuál es más fiable? ¿?).

Ahora es: calculado con Calpal, que es el que usa todo el mundo en Internet, (que para eso es gratis) y se ha acabao.

Ya la única espina que me queda es el dichoso B.P. Entiendo que se utilice en laboratorios como dato base, pero no que se vuelque en libros de prehistoria sobre el bronce/cobre/hierro sin su traducción A.C. ¿Cómo demonios va a saber alguien dentro de 50 o 100 o 200 años a qué se refería el exáctamente el autor con el "P" de presente?

Además, si eres ateo y no te gusta el A.C., siempre puedes utilizar el a.n.e, que es igualico, pero sin connotaciones religiosas. Y sobre todo tiene la inmensa virtud de que no se mueve con el transcurso del tiempo, que es el principal problema del BP.

Hala, como me he enrollao. Se me ha ido la hora, digo la cronología... :)

El Jones dijo...

CalPal no es el único programa gratuito que se puede bajar uno de internet. Cada laboratorio te permite procurarte el suyo…, el Oxcal, el Wincal 25, el Calib 5.0, el Fairbanks, y más… claro. Que por cierto…, es preferible instalar el programa en el ordenador (todo el mundo debería tener un programa de calibración en su casa) que hacer uso de la versión on line. Tengo la impresión de que el más usado últimamente por los prehistoriadores españoles es el CalPal, pero no sé por qué (tal vez por las posibilidades gráficas con dataciones multigrupo, pero digo yo que seguramente otros también lo permitirán). Luego está la cuestión de valorar si hay diferencias entre unos y otros. Todos están constituidos más o menos por las mismas hojas de datos, que si los hielos de Groenlandia, que si la fosa de Cariaco, que si los espeleotemas de aquí y los árboles de allá, pero sea porque no siempre utilizan las mismas o por los algoritmos, a partir del 12.000 CalPal proporciona fechas calibradas algo más viejas que el resto. Respecto al BP (que siempre es el año 1950, coincidiendo con la década en que Libby desarrolló el método y empezaron a obtenerse las primeras dataciones), yo creo que debería ser la referencia a usar, pero queda como “más guay” decir 7890 antes de Cristo que 9840 antes del Presente (que obviamente es exactamente mismo). :)